27.3.15

Tambalea el chavismo


Todo evento histórico cuenta con un momento decisivo. Propondré que la carrera política de Hugo Chavez no comenzó con el golpe de estado, sino con aquella entrevista en la cual se dirigió a la nación y pronunció el famoso “por ahora”. Aquel breve discurso capturó la imaginación de una sociedad, y catapultó al golpista al estrellato. A más de dos décadas de aquel momento, Venezuela se encuentra en una vergonzosa situación. No está igual, o mejor, que en 1992, o 1999, está peor, mucho peor, en cuanto renglón o aspecto mesurable se considere. En el 2015 ha ocurrido un evento que pudiera ser el principio del fin del chavismo.



La Orden Ejecutiva del Presidente Barack Obama, congelando cuentas y bienes, y suspendiendo visas a siete esbirros del régimen de Nicolas Maduro por graves violaciones a los derechos humanos y corrupción entre otras cosas, ha sido, en mi opinión, un momento decisivo en la historia política de Venezuela. No lo es por el lenguaje declarando a Venezuela una amenaza contra los EEUU, ya que ello es una formalidad legal requerida para tales decisiones del ejecutivo estadounidense, sino por las repercusiones que dicha orden ha tenido. A tan sólo unos días de la orden del Presidente Obama, el Departamento del Tesoro de los EEUU a través de su oficina de prevención de delitos financieros (FINCEN), hizo pública otra orden, esta vez contra Banca Privada de Andorra (BPA). La orden de FINCEN identifica a un ruso, a un chino, y menciona, sin proveer nombres, a operadores financieros que habrían participado en apropiación indebida y blanqueo de 4.200 millones de dólares de PDVSA.



El anuncio de FINCEN ha causado, a su vez, un terremoto en el sector financiero andorrano y español, ya que el BPA es dueño del Banco de Madrid, otro banco que opera en España. Investigaciones de la Comisión de Prevención de Blanqueo de Capitales e Infracciones Monetarias de España (SEPBLAC), hechas públicas por el diario El Mundo, identifican con nombre y apellido a seis operadores venezolanos mencionados por FINCEN. Los mencionados por El Mundo son: Alcides Rondón, Javier Alvarado, Nervis Villalobos, Carlos Aguilera, Omar Farías, y Rafael Jiménez. Reportajes subsiguientes afirman que estos individuos, en conjunto, recibieron sobornos por unos 140 millones de dólares para la obtención de contratos con instituciones del estado venezolano.



Mientras ese escándalo se ventila en la prensa española, la venezolana no hace mención al respecto. Ello se debe a que el chavismo controla, directa o indirectamente, casi la totalidad de los grandes medios en Venezuela. Lo que está por ventilarse sobre las adquisiciones de dichos medios es de singular gravedad. Ahora, suceda eso o no, algunos de los operadores que llevaron a cabo dichas adquisiciones, junto con el régimen chavista, también son objeto de atención, investigación y seguimiento por parte de autoridades federales estadounidenses. La Orden Ejecutiva identifica a siete funcionarios chavistas, pero no son los únicos. Tras bastidores agentes federales han estado actualizando bases de datos con información sobre las actividades de Victor Vargas, Victor Gill, Danilo Díaz Granados, David Osío, Wilmer Ruperti, Luis Oberto, Roberto Rincón, entre otros dizque empresarios, banqueros, y operadores financieros venezolanos. Algunos de ellos, como Vargas y Gill, están ya cooperando con las autoridades luego de haber perdido visados para viajar a EEUU. Otros, como Alejandro Betancourt, Pedro Trebbau, Francisco Convit, Edgar Romero Lazo y Francisco D'Agostino (Derwick Associates), están siendo investigados por la Fiscalía de Manhattan y otras agencias federales. Y otros, como Díaz Granados, están deshojando la margarita en la República Dominicana.



Uno de los casos más emblemáticos de la política de suspender visas y embargar bienes producto de la corrupción es el de Alejandro Andrade. Involucrado en el escándalo de cuentas secretas en Suiza, en el banco HSBC, donde manejaba entre 2006 y 2007 unos 698 millones de dólares, a Andrade le quitaron la visa por un lado, y lo invitaron a colaborar por el otro. Su presencia en EEUU, donde vive a cuerpo de rey, no deja lugar a dudas en cuanto a su colaboración. Otro que se encuentra en EEUU, estando solicitado por la “justicia” venezolana, es Rafael Isea.



Lo evidente es que el gobierno de Barack Obama o perdió la paciencia con el chavismo, o decidió usar al chavismo como peón en su partida de ajedrez con Cuba. Mientras Estados Unidos y Cuba buscan el restablecimiento de relaciones, Venezuela se ha convertido en una suerte de teatro de operaciones alternativo en el cual tanto Obama como los dictadores cubanos negocian sus posiciones. Maduro repite sin chistar cuanta orden emite La Habana, mientras Washington castiga, donde más duele, al chavismo y, en consecuencia, al castrismo. Por cuanto cualquier bloqueo o impedimento al manejo doloso del dinero público venezolano a nivel internacional es, de hecho, otra vuelta de tuerca a las finanzas que mantienen en pie a ambas cleptocracias.



A todas estas, la oposición oficial venezolana sigue al pie de la letra el libreto chavista. No debe extrañar a nadie el comunicado de la MUD, básicamente rechazando la medida de Obama, por cuanto sus más altos dirigentes, Ramón Guillermo Aveledo y Ramón José Medina, abogaron en contra de sanciones a funcionarios del régimen chavista y a sus operadores financieros en reuniones con el Departamento de Estado. A la boliburguesía que mantiene en su nómina a la dirigencia de la oposición no le convienen las sanciones. A la boliburguesía y a sus empleados no les conviene alterar el status quo chavista. A Leopoldo Martínez, hombre de David Osío en Washington, no le conviene que le quiten la visa y los bienes mal habidos a su jefe. Lo mismo aplica con Ramón José Medina y Victor Vargas, o Henry Ramos Allup y su cuñado y socios en Derwick. A Ramón Guillermo Aveledo no le conviene que la justicia chavista comienze a hurgar su pasado y conexiones al frente del beisbol profesional en Venezuela. Desde luego que cierta oposición venezolana va a pasar a la historia como el más abyecto grupo de apátridas que se haya conocido.



El Presidente Obama busca establecer su legado, y en ese legado Cuba tiene un sitio especial. 16 años de chavismo han convertido a Venezuela en poco más que una colonia cubana. Quizás la sumisión y entrega de nuestra soberanía, en el marco de las relaciones cubano-americanas, traiga inesperadas consecuencias para el chavismo. Lo cierto es que ni siquiera los dictadores cubanos están dispuestos a sacrificar su futuro por el chavismo. Las negociaciones secretas con los EEUU comenzaron en 2009, cuando Hugo Chavez estaba en plenitud de condiciones. Todo a espaldas del mayor benefactor del castrismo desde los tiempos de la Unión Soviética. Personas del entorno más cercano del caudillo, puestos a escoger entre mantener fortunas robadas o proveer información contra el régimen chavista, como Andrade, no dudan en traicionar a quien les permitió hacerse de oro. Lo mismo sucederá con los banqueros, empresarios contratados a dedo y operadores financieros.



La información que Andrade, Vargas, Gill, Isea, y otros provean a EEUU sólo va a incrementar los problemas del régimen de Maduro a nivel internacional. El espectro de acciones y sanciones, directas o indirectas, de las cuales dispone la administración de Obama va a poner a tambalear a los jerarcas de la robolución, por mucho que proteste UNASUR, la CELAC, o la MUD. Uncle Sam no anda tras los mandos medios, e intermediarios. Cabello, Ramirez, el Aissami, Jaua, Flores, Maduro... deberían poner sus barbas a remojar.

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